lunes, 29 de junio de 2015

Ruta panorámica por la geología de las Subbéticas

Cañón río Bailón

El mapa que tengo ante mis ojos tiene como superficie un claro protagonista: la roca. Caliza para más señas. El mapa de las Sierras Subbéticas es casi un mapa del tesoro, pues además de ofrecer una muestra sobresaliente de karst y sus principales elementos: cuevas, poljes, sumideros, dolinas, manantiales, cortados, lapiaces, etc. guarda información de enorme valor, la de este verdadero museo al aire libre sobre los últimos 250 millones de años de la historia geológica del planeta.
Las Sierras Subbéticas son uno de los yacimientos de Ammonites más importantes del mundo. El de la imagen está en Fuente del Río. Cabra.

El Parque natural Sierras Subbéticas fue declarado en 1988 para proteger los importantes recursos naturales y en el año 2006 se incorporó a la lista de geoparques por su incuestionable valor geológico.
 
Zuheros
Recorrer estas montañas calizas es leer, casi en cada piedra, la historia viva (y sobre todo fósil) de la geología de la Tierra. Desde hace 250 millones de años, cuando toda la zona se encontraba bajo la influencia de las aguas del mar de Tethys, bien en su parte sumergida, donde nadaban cefalópodos como ammonites y belemnites, o bien formando parte de las orillas, en las que aparecían lagunas y ríos sobre suelos de limo, arcilla y arenas. Es el Triásico, inicio del periodo de dinosaurios.
Nava de Cabra 

En el Jurásico, los dinosaurios dominan la zona con más especies y animales de mayor tamaño. El agua marina llega hasta las faldas de Sierra Morena. La Subbética se encuentra bajo el agua y los ammonites son los reyes submarinos nadando sobre un lecho que originará las rocas calizas. Las Sierras Subbéticas son uno de los yacimientos de ammonites más importantes del mundo. Hace 180 millones de años el fondo marino sufre movimientos tectónicos que originan depresiones y elevaciones. En las elevaciones se depositan arenas blancas (oolitos) sobre la base caliza. En los millones de años siguientes el nivel del mar sube y baja en diferentes ocasiones y varios movimientos tectónicos originan plegamientos del terreno que explican el origen del paisaje actual, con montañas calizas que los agentes de erosión externa (karst) han terminado de modelar disolviendo lentamente la roca caliza. De hecho lo siguen haciendo a diario.
 
Villa de Priego

Para recorrer en profundidad el geoparque lo idóneo es combinar el recorrido en vehículo aprovechando sus carreteras, que muestran de cerca los principales paisajes, con las rutas a pie que permiten ver los diferentes elementos y estructuras geológicas. Desde la villa situada en Zagrilla, donde os recomiendo alojaros, lo mejor es ir hacia Priego para tomar la carretera a Luque (pasando junto a la Nava de Luque) y de allí ir circunvalando el geoparque hacia el oeste, hacia Cabra. En este tramo entre Luque y Cabra destaca sobremanera el cañón fluvial labrado por el río Bailón en Zuheros y la cercana Cueva de los Murciélagos, también en el precioso pueblo de Zuheros. La Cueva, llamada así por albergar una interesante población de murciélagos, es uno de los yacimientos neolíticos más importantes de Andalucía. En la carretera de 4 kilómetros que conduce a través de lapiaces desde Zuheros hasta la Cueva se puede contemplar el Cañón del Bailón desde una serie de privilegiados miradores.
Centro de Interpretación de la Cueva de los Murciélagos

La sierra de Cabra es la que mejor muestra el paleokarst, esas montañas calizas con superficie de arenas blancas (oolitos). Os recomiendo sin duda subir hasta la ermita de Nuestra Señora de la Sierra, donde hablando de privilegiados miradores se encuentra ni más ni menos que el conocido como Balcón de Andalucía. Podéis imaginar que la panorámica circular que se disfruta desde sus 1.217 metros es impresionante, llegando la vista hasta Sierra Nevada.

Durante la subida desde la carretera A339 (carretera que parte en dos mitades al geoparque) se atraviesa el enorme lapiaz de Los Lanchares, se goza de una vista privilegiada del polje o Nava de Cabra. Muy cerca de donde empieza la subida pasa la senda que lleva hasta Fuente de Jarcas, una interesante cantera romana. Gran parte del agua infiltrada en el lapiaz aparece en la localidad de Cabra (en el paraje Fuente del Río), tras un recorrido subterráneo de 5 kilómetros. Estos nacientes o manantiales kársticos son una constante en la zona. El lapiaz se caracteriza por una serie de acanaladuras, algunas muy afiladas, que se forman por la acción erosiva del agua enriquecida con CO2 y ácidos húmicos, que disuelve la roca caliza desnuda. La roca caliza de Cabra es llamada nodulosa rojiza y conocida popularmente como el “mármol rojo de Cabra”. Se explotó en zonas como Los Lanchares y El Cortaero, además de Fuente de Jarcas.
Cantera romana Fuente de Jarcas
Paisajes entre Carcabuey y Rute


De regreso a la A339 continuad hasta Carcabuey, muy cerca del punto donde inicié el relato del recorrido. Desde esta localidad se cruza otra parte de las sierras por carreteras locales hasta Rute, en el extremo suroeste del geoparque. Los paisajes de olivos y bosque mediterráneo de las sierras de Rute y Horconera, en el que sobresalen las máximas alturas de este espacio natural (La Tiñosa, con 1570 m. altitud, que es además el techo de Córdoba), siempre sorprenden. Finalmente os recomiendo llegar hasta Iznájar, dominando el mayor embalse andaluz, y completar la ruta circular que lleva a Priego. Una ruta de “ecotouring geológico” imprescindible.

viernes, 29 de mayo de 2015

Pinsapar de Grazalema, uno de los bosques más interesantes de Europa

 
Entrando al pinsapar de Grazalema, con el pico Torreón al fondo.
Fruto del aislamiento que ha sufrido la especie tras la última glaciación (hace unos 15.000 años), los pinsapos han podido sobrevivir a la extinción formando pequeños bosques o rodales en algunos enclaves concretos del sur de Andalucía, en las provincias de Cádiz y Málaga, donde se levantan poderosas las sierras Occidentales de la Cordillera Bética: la Sierra de Grazalema, la Sierra de Ronda y la Sierra Bermeja, ofreciendo características ecológicas muy parecidas a las que había en el pasado en buena parte de Andalucía. 

La presencia de pinsapos es uno de los recursos naturales más importantes a la hora de proteger estas montañas como Reserva de la Biosfera Sierra de Grazalema (Cádiz-Málaga), Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves (Málaga) y el Paraje Natural Los Reales de Sierra Bermeja (Málaga).

Existen varias especies de abetos que presentan su área de distribución en la región Mediterránea. Muchas de ellas, constituyen en la actualidad bosques relictos de lo que hace miles de años era sin duda un área de distribución mediterránea mayor. La península Ibérica presenta la particularidad de poseer dos de estas especies de abetos: el abeto blanco y el abeto pinsapo, que son por cierto contrapunto en cuanto a requerimientos naturales para estas coníferas. El abeto blanco (Abies alba) crece en Pirineos, mientras que el abeto pinsapo (Abies pinsapo) crece exclusivamente en el sur de Andalucía. Tienen en común, eso sí, que ambas especies presentan unas necesidades de humedad notables, creciendo en zonas con marcada diferencia de temperaturas entre el verano y el invierno.  En el caso del pinsapo, árbol piramidal qe alcanza los 25 metros de altura, se caracteriza por vivir en un clima con marcada aridez estival, con poblaciones residuales, aisladas y dispersas. Si bien la verdadera explicación de su presencia en determinadas zonas de las mencionadas sierras andaluzas es la elevada pluviosidad del clima mediterráneo en el que viven, por encima de 2.000 mm anuales. Crecen sobre todo en las vertientes norte de las sierras, donde llegan a formar bosques como el que hoy quiero mostraros. Se trata del Pinsapar de Grazalema, donde este esbelto abeto se extiende a lo largo de 400 hectáreas. 
Acículas de disposición helicoidal. Las piñas estarán formadas en otoño.

Para llegar hasta este denso bosque de pinsapos es preciso caminar. Se hace a través de la conocida como Ruta del Pinsapar, entre Grazalema y Benamahoma. Una ruta senderista que parte de la zona de Los Arenales, a un par de kilómetros de Grazalema por la carretera a Zahara de la Sierra en dirección al puerto de las Palomas, permite recorrer los 10,5 kilómetros (ida; 4 h. 30 min.) del trazado que separan el punto de partida del final en el pueblo de Benamahoma. 

La ruta ofrece una buena muestra de vegetación mediterránea (sobre todo en zonas de solana) con abundantes quejigos y encinas, y se adentra en el pinsapar que crece en la vertiente norte de la sierra de las Cumbres y la sierra del Pinar, al pie del Torreón (1.654 m.) –techo de la provincia de Cádiz, al resguardo que proporciona la sierra y donde las condiciones de evaporación de la humedad son menores (aspecto muy importante sobre todo en verano). Las panorámicas están garantizadas sobre estos paisajes de dolomías y calizas desde varios puntos del recorrido (como el Puerto de las Cumbres). Lo más recomendable es dormir en Grazalema y hacer la ruta en sentido Benamahoma.
Entre la vegetación mediterránea del puerto de las Cumbres, camino del pinsapar.

Un dato muy importante a tener en cuenta es que para realizar la ruta, que transcurre por zona de Reserva, es preciso obtener el permiso correspondiente en la oficina del Parque Natural (a través de la web) y hacerlo en la época habilitada para recorrerlo.
El Pinsapo alcanza los 25 m. altura y tiene forma piramidal


La presencia del pinsapo y el carácter amenazado del árbol, tanto como especie en Andalucía como cuando forma bosques (es hábitat de interés comunitario para la Directiva Hábitat). 
Lagartija colilarga occidental,  endemismo ibérico.

La buena noticia para despedir el post es que, gracias a la reducción de sus principales amenazadas (ligadas a la actividad humana fundamentalmente), las masas de pinsapo andaluzas están en ligero aumento.

domingo, 19 de abril de 2015

Dónde ver Lobos marinos de las Galápagos


Las islas Galápagos (Ecuador) atraen a los naturalistas como un enorme imán de la naturaleza. Sin duda uno de los paraísos del mundo que inspiraron en su día este blog. Este rincón perdido en el Pacífico tiene a Darwin y las enormes tortugas terrestres o galápagos a sus principales embajadores, pero cuando uno pisa por primera vez las islas queda irremediablemente enamorado de sus paisajes volcánicos, de sus playas de arena blanca, y del resto de su fauna, espectacular en todos los grupos. Las aves, con rarezas como los cormoranes sin alas, o los reptiles, con iguanas que nadan y bucean en el mar –además de las mencionadas tortugas gigantes terrestres. Todo en Galápagos es único y diferente. Un mundo rebosante de endemismos.

Y cuando uno llega a Galápagos se sorprende también por la presencia de lobos marinos en casi cualquier punto y, se sorprende todavía aún más, por la indiferencia que muestran ante la presencia humana.  Como el resto de los animales, todo sea dicho. Es por ello que uno puede compartir arena en la playa con algunos de ellos, ver cómo descansan en las rocas volcánicas, o mejor aún, darse un baño con ellos.  Especialmente con las hembras y las crías, mucho más jugetonas. Los machos dominantes cumplen su papel de vigilar celosamente su territorio y harén. Recuerdo con especial cariño los momentos con los lobos marinos  de las Galápagos en la bahía Gardner de la isla Española, donde hubo sesión de arena y baño compartido.



En Galápagos se pueden observar dos especies diferentes: el lobo marino o león marino de las Galápagos (Zalophus wollebacki), pariente del lobo marino de California, y el Lobo de los pelos. Del primero, el más interesante desde el punto de vista de la biodiversidad pues se trata de un endemismo exclusivo de estas islas, quedan aproximadamente unos 50.000 ejemplares y andan estos días con la sangre revuelta, pues está a punto de iniciarse su periodo reproductor, que va de mayo a enero del año siguiente). A lo largo del archipiélago existen multitud de puntos donde se pueden observar pero sin duda los mejores son loberías como las de las islas Floreana o San Cristóbal, también Isla Lobos (a 1 hora de Puerto Baquerizo Moreno) y la bahía Darwin en isla Genovesa

miércoles, 25 de marzo de 2015

Parque nacional del Narew


El parque nacional del río Narew es un parque pequeño pero muy interesante desde el punto de vista ornitológico. Por poner un símil ibérico, me recuerda mucho en su conjunto al parque nacional de las Tablas de Daimiel, en España.


Se trata de un humedal  en el cauce del río Narew (ZEPA y Zona Ramsar). Su parte más sobresaliente es el valle del Narew. Es un parque de lagunas, de meandros, de turberas… con vegetación asociada de bosque de ribera, carrizales y masegares. Lo dicho, muy parecido a las Tablas de Daimiel. Se recorre de igual forma; desde el pequeño centro de visitantes un sendero baja al agua y se adentra en las praderas de turba, carrizales y masegares mediante pasarelas de madera que también recuerdan mucho al parque castellano-manchego. También es habitual dar paseos en barcas tradicionales de fondo plano  impulsadas por pértigas o alquilar piraguas y recorrer así los itinerarios guiados acuáticos que van adentrándose entre los canales de las lagunas. Muchas veces es el mejor modo de acercarse a la fauna que se esconde en el corazón de las láminas de agua, como el carricerín cejudo, el avetorillo común, etc. Otras aves destacables son el guión de codornices, la cigüeña negra, la lechuza campestre o la presencia de grulla común. En total 203 especies de aves (155 reproductoras). Llamará la atención la cantidad de cigüeñas blancas que se pueden observar en el parque y en los alrededores. Dicen que una de cada cuatro cigüeñas europeas es polaca.


El parque cuenta con una buena señalítica de senderos y recorridos (por colores), así como de paneles informativos con las principales especies de aves, y resto de animales (13 especies anfibios por ejemplo). También de las plantas. Mención especial para los insectos, las mariposas y las 34 especies de mamíferos, como las nutrias, los alces y los castores. De estos últimos veremos sus aparatosas construcciones de madera en las orillas.
Construcción de castor


A nivel flora, en el parque están representadas más de la mitad de todas las plantas de ambientes  acuáticos existentes en Polonia. Localmente Narew es conocido como la Amazonía polaca. Quizá, a su manera, no les falta razón, en cualquier caso el parque nacional del Narew es una parada idónea en el camino entre Varsovia y Bialowieza, justo a mitad de trayecto.

lunes, 9 de marzo de 2015

El bosque de Bialowieza, el gran bosque primario europeo

En el año 1932 once bisontes europeos eran reintroducidos en el bosque polaco de Bialowieza como primer paso para salvaguardar el negro futuro de una especie que había desaparecido en libertad. Se declaró este espacio natural,  catalogado como Reserva Forestal desde 1921, como parque nacional (1947), se acondicionó un recinto para su adaptación, estudio y reproducción del mayor mamífero europeo en un retazo de bosque y en 1954 se soltaron en el bosque. El centro de reproducción y cría en cautividad hoy alberga, además del bisonte, otras especies autóctonas como el lobo gris, el lince boreal, el alce, el ciervo, el gato montés, el corzo, o el jabalí, entre otras especies que moran esta espectacular extensión forestal. También caballos tarpanes, los robustos caballos locales que antes vivían libres en la región y que ahora traen en carromatos a los visitantes que se acercan al centro o que quieren dar un paseo por el bosque.

Desde el punto de vita botánico el parque contiene 809 especies vasculares, más de 3.000 especies de criptógamas y hongos, casi 200 especies de musgos y 283 especies de líquenes. En el apartado faunístico, Bialowieza viven más de 8.000 especies de invertebrados, crían 120 especies de aves y 52 especies de mamíferos. Casi nada.


El parque nacional Bialowieza alberga 10.517 hectáreas del bosque fronterizo con Bielorrusia, uno de las mejores representaciones forestales del continente europeo y probablemente uno de sus últimos retazos virginales. De hecho, la mitad es reserva integral con la máxima protección, donde nadie puede entrar y probablemente nadie hay pisada nunca. Otra pequeña porción del bosque es también reserva pero admite visitas a pie con el único sendero que permite adentrarse en la penumbra de este manto verde. Sendero que, por otra parte, sólo puede recorrerse con permiso previo y la compañía de un guía del parque. El resto del bosque alberga el centro de cría del bisonte y otras rutas para bicicleta y senderismo, como por ejemplo la senda de los Robles Reales, con ejemplares centenarios.
Hay otras zonas de gran interés que tienen que ver con el águila pomerana, que encuentra en las zonas abiertas y encharcadas de Bialowieza, un hábitat idóneo. Existen diferentes torres de observación ornitológica dirigidas especialmente a observar esta rapaz.


Por el interior del bosque primario
La ruta que se adentra en la reserva lo hace mediante una senda que se abre paso por terreno absolutamente plano que recorre una parte de bosque caducifolio y con la presencia de alguna conífera. Magnífica representación de este bosque con especies caducas y perennes. También atraviesa zonas encharcadas con la ayuda de pasarelas de madera. La ruta se adentra a través de pistas abiertas hace siglos por la realeza y también alguna senda. El paseo guiado suele comenzar en realidad en los jardines del palacio (en el pueblo de Bialowieza) donde se encuentra también el centro de visitantes, y va metiendo al visitante en harina mientras recorre estos fabulosos jardines camino de la puerta de madera que da paso al paraíso forestal de Bialowieza. En total son visitas de alrededor  de 4 horas, de las que la mitad transcurre en el bosque primario.



Es la mejor forma de conocer cómo funciona el bosque, su ciclo biológico. Aquí nada se toca, sólo actúa la naturaleza. Si un árbol cae se deja como está para que los descomponedores hagan su trabajo y el ciclo comience. Caminar en completo silencio por este bosque primario, sabedores de que somos muy pocos los que ese día están viviendo semejante experiencia, es un privilegio que reconforta aún más. El silencio permite además poder tener algún avistamiento de fauna inolvidable, como puede el bisonte, el lobo o el lince boreal. Todo es posible en un terreno que ellos saben es su hogar y los humanos somos un pequeño grupito de afortunados invitados a su casa.