viernes, 7 de agosto de 2015

Al encuentro de los grandes herbívoros ibéricos en las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas

 
Gamo macho en las cercanías de la Nava de San Pedro.
200.000 hectáreas de naturaleza protegida forman uno de los encaves bandera andaluces y el que es el mayor espacio natural protegido de España: el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas; un auténtico mar verde coloreado por la inmensa mancha forestal que forma el que es también el mayor bosque de España y uno de los mayores bosques de coníferas del continente europeo. Diferentes especies de pinos (laricio, carrasco y negral fundamentalmente) al que acompañan otras muchas especies arbóreas mediterráneas como encinas, quejigos, madroños, etc. y un interesante bosque de ribera envolviendo a muchos de sus ríos y arroyos. En estas sierras nacen los ríos Guadalquivir y Guadiana.
Mirador Poyos de la Mesa

Pocos lugares se relacionan tanto con la figura del mítico Félix Rodríguez de la Fuente como la Sierra de Cazorla. Aquí rodó varios episodios y multitud de escenas, vinculados sobre todo a los grandes herbívoros presentes en la fauna ibérica: ciervo y cabra montés especialmente, a los que acompañan también muflones y gamos en estos bosques y montañas. Estos animales pueden observarse con facilidad en cualquier ruta por este espacio natural, memoria viva de los episodios de “El Hombre y la Tierra”.
Muflón macho

El recuerdo al célebre naturalista también está muy presente. Dos son las rutas dedicadas a él y que son, como no podía ser menos, dos magníficas opciones de acercarse a conocer a estos grandes herbívoros ibéricos: la Ruta Félix Rodríguez de la Fuente y la ruta Miradores Félix Rodríguez de la Fuente.
Gamo en el mirador del Castillo de Bujaraiza

La Ruta Félix Rodríguez de la Fuente se ubica en el embalse del Tranco de Beas, cerca de Coto Ríos. Cubre una longitud de casi 20 kilómetros (a pie o en bicicleta. Dif. baja) y pasa por los miradores de: Félix Rodríguez de la Fuente, Castillo de Bujaraiza, las Ánimas, Mirabuena, Collado Almendral y Cabeza de la Viña. Es el escenario perfecto para contemplar, a primera hora de la mañana o última de la tarde, a ciervos y gamos en las orillas del embalse. Aquí rodó Félix las escenas de dicadas a la berrea del ciervo, que tiene lugar a finales de septiembre. En este lugar se encuentra también el Parque de Fauna Silvestre, donde se pueden ver en semilibertad a todos los grandes ungulados de estas montañas.
Cierva preñada. Orillas del embalse del Tranco

La Ruta Miradores Félix Rodríguez de la Fuente transita por la parte occidental del parque, entre perfiles más montañosos, territorio de cabras montesas y los reintroducidos muflones, por el trazado de la pista hacia los campos de Hernán Perea. Aunque el protagonista son los terrenos rocosos calizos donde el naturalista rodó las escenas de las brutales peleas entre machos monteses, en sus bosques podemos encontrar a buen seguro también la presencia de ciervos y gamos.
El enclave de referencia en esta ocasión es Vadillo Castril y los miradores que incluye son los de Linarejos (Cerrada del Utrero con el río Guadalquivir), Poyos de la Mesa (con sus roquedos y su meseta a 1.635 m.), Nava de San Pedro (planicie kárstica rodeada de montañas, territorio de reintroducción del Quebrantahuesos en Andalucía), Valle del Guadalentín y el Estrecho de Perales (con sus curiosas formaciones rocosas). Una fantástica ruta de 15,2 km. (dif: media).
 
Estrecho de Perales, buen lugar para observar cabras y muflones
Será difícil escoger entre estas dos rutas para disfrutar del parque natural y sus grandes herbívoros, así que como siempre digo: mejor hacer las dos… No en vano se trata posiblemente del mejor enclave de España para observarlos con facilidad.
Macho montés

Recomendaciones:
Época del año. Todo el año aunque mejor en otoño para la berrea.
Alojamiento recomendado: villa de Cazorla.
Podéis realizar ambas rutas en compañía de la empresa TurisNat

viernes, 10 de julio de 2015

Cabras montesas en Sierra Nevada

En Sierra Nevada vive la mayor población de Cabras montesas

Las cumbres de Sierra Nevada  son el escenario idóneo, en la época en la que la nieve desaparece y el alimento está disponible, fundamentalmente en el piornal y los pastizales de alta montaña, para observar (de cerca) a las cabras montesas, emblema de la fauna local. Hembras y machos se mueven por separado pero son animales gregarios; un grupito de 5-6 hembras con crías allí, otro grupito de 3-4 machos por allá. Caminando con calma se observan con facilidad estos enormes bóvidos ibéricos. En Sierra Nevada hay muchos, de hecho aquí vive una población estimada en unos 20.000 individuos, la mayor población de la península Ibérica y por extensión, del mundo, ya que la especie sólo se encuentra en las montañas de la piel de toro (endemismo), donde viven alrededor de 50.000-60.000 cabras montesas. Capra pyrenaica hispanica, a la que pertenecen las cabras de Sierra Nevada, es la subespecie más extendida en la península. La cabra montesa se distribuye por las montañas españolas con especial profusión en la franja mediterránea y litoral, en enclaves como las Sierras de Tejeda y Almijara (Granada y Sierras de Loja y Alhama (Granada-Málaga), las Sierras de Málaga, Sierras de Cazorla, Segura y las Villas (Jaén), Sierra Mágina (Jaén), etc. Las sierras de Beceite-Tortosa (Tarragona-Castellón) o la Muela de Cortes (Valencia) albergan fuera de Andalucía buenas poblaciones de la subespecie.
Hembra descansando al borde del camino, con la cumbre del Veleta al fondo


Capra pyrenaica victoriae (fundamentalmente en las poblaciones de las sierras de Gredos, Las Batuecas  y Guadarrama) y las extintas Capra pyrenaica pyrenaica (el bucardo, en Pirineos) y Capra p. lusitanica en la vecina sierra de Geres (Portugal) completan el cuarteto subespecífico del endemismo ibérico.

Entre noviembre y enero tiene lugar el periodo de celo, cuando machos y hembras se unen y los primeros protagonizan espectaculares peleas para ver quién es más fuerte y disfruta el privilegio de dominar el harén de hembras por unos días. Los violentos choques de sus poderosas cornamentas rasgan el silencio durante los combates. Tras las cópulas, que sólo los machos dominantes realizan, las hembras buscan la protección del bosque (fundamentalmente encinar) para desarrollar sus épocas de cría y especialmente el parto, rodeadas de alimento y buena cobertura forestal. Se mueve siempre por sustratos rocosos, donde se desenvuelve a las mil maravillas, con una capacidad de escalada increíble subiendo por terrenos casi verticales. En las cumbres de Sierra Nevada se desplaza por el sustrato de esquistos metamórficos que componen la franja más alta del macizo. Allí camina y salta entre cascajares, rocas aborregadas y estrías glaciales. A primera y última hora del día se las ve en las zonas de borreguiles, bebiendo agua en alguna de las lagunas de alta montaña del macizo. Es muy frecuente ver su inconfundible silueta recortada contra el cielo en algún escarpe rocoso, observarlas descansando plácidamente tumbadas en las rocas, siempre atentas y con amplio campo de visión, al abrigo del viento que tan poco les gusta. En los días de calor y en las horas centrales de la jornada, se tumban entre las sombras de las rocas, pasando casi desapercibidas a la vista gracias al mimetismo que les proporciona su pelaje marrón.  Son las dueñas y señoras de las cumbres por lo que a mamíferos se refiere y no dudan en acompañarnos hasta la misma cima del Mulhacén. Siempre que camino por estas alturas en primavera y verano  disfruto con su presencia, con su compañía, pues se mueven despacio y con aparente indiferencia ante la presencia humana, casi como compañeras de ruta. Un lujo a la hora de fotografiarlas con estampas como la del Veleta, la Alcazaba o el Mulhacén como inmejorable telón de fondo.
Macho montés en la falda del Mulhacén



Os recomiendo el sendero de las Cumbres entre la Hoya de las Mora (y Posiciones del Veleta) y el Alto del Chorrillo para observarlas. Un objetivo corto para fotografías panorámicas en su hábitat y un tele tipo 100-300 mm es más que suficiente para regresar a casa con las mejores fotos de cabras. Caminar despacio y en silencio, disfrutando además con la observación de los muchos endemismos de flora y fauna de alta montaña. Como alojamiento, las villas de Bubión, en la Alpujarra de Granada, y de Láujar de Andarax (Alpujarra de Almería) son una magnífica opción. Más próxima a las cumbres la primera.

lunes, 29 de junio de 2015

Ruta panorámica por la geología de las Subbéticas

Cañón río Bailón

El mapa que tengo ante mis ojos tiene como superficie un claro protagonista: la roca. Caliza para más señas. El mapa de las Sierras Subbéticas es casi un mapa del tesoro, pues además de ofrecer una muestra sobresaliente de karst y sus principales elementos: cuevas, poljes, sumideros, dolinas, manantiales, cortados, lapiaces, etc. guarda información de enorme valor, la de este verdadero museo al aire libre sobre los últimos 250 millones de años de la historia geológica del planeta.
Las Sierras Subbéticas son uno de los yacimientos de Ammonites más importantes del mundo. El de la imagen está en Fuente del Río. Cabra.

El Parque natural Sierras Subbéticas fue declarado en 1988 para proteger los importantes recursos naturales y en el año 2006 se incorporó a la lista de geoparques por su incuestionable valor geológico.
 
Zuheros
Recorrer estas montañas calizas es leer, casi en cada piedra, la historia viva (y sobre todo fósil) de la geología de la Tierra. Desde hace 250 millones de años, cuando toda la zona se encontraba bajo la influencia de las aguas del mar de Tethys, bien en su parte sumergida, donde nadaban cefalópodos como ammonites y belemnites, o bien formando parte de las orillas, en las que aparecían lagunas y ríos sobre suelos de limo, arcilla y arenas. Es el Triásico, inicio del periodo de dinosaurios.
Nava de Cabra 

En el Jurásico, los dinosaurios dominan la zona con más especies y animales de mayor tamaño. El agua marina llega hasta las faldas de Sierra Morena. La Subbética se encuentra bajo el agua y los ammonites son los reyes submarinos nadando sobre un lecho que originará las rocas calizas. Las Sierras Subbéticas son uno de los yacimientos de ammonites más importantes del mundo. Hace 180 millones de años el fondo marino sufre movimientos tectónicos que originan depresiones y elevaciones. En las elevaciones se depositan arenas blancas (oolitos) sobre la base caliza. En los millones de años siguientes el nivel del mar sube y baja en diferentes ocasiones y varios movimientos tectónicos originan plegamientos del terreno que explican el origen del paisaje actual, con montañas calizas que los agentes de erosión externa (karst) han terminado de modelar disolviendo lentamente la roca caliza. De hecho lo siguen haciendo a diario.
 
Villa de Priego

Para recorrer en profundidad el geoparque lo idóneo es combinar el recorrido en vehículo aprovechando sus carreteras, que muestran de cerca los principales paisajes, con las rutas a pie que permiten ver los diferentes elementos y estructuras geológicas. Desde la villa situada en Zagrilla, donde os recomiendo alojaros, lo mejor es ir hacia Priego para tomar la carretera a Luque (pasando junto a la Nava de Luque) y de allí ir circunvalando el geoparque hacia el oeste, hacia Cabra. En este tramo entre Luque y Cabra destaca sobremanera el cañón fluvial labrado por el río Bailón en Zuheros y la cercana Cueva de los Murciélagos, también en el precioso pueblo de Zuheros. La Cueva, llamada así por albergar una interesante población de murciélagos, es uno de los yacimientos neolíticos más importantes de Andalucía. En la carretera de 4 kilómetros que conduce a través de lapiaces desde Zuheros hasta la Cueva se puede contemplar el Cañón del Bailón desde una serie de privilegiados miradores.
Centro de Interpretación de la Cueva de los Murciélagos

La sierra de Cabra es la que mejor muestra el paleokarst, esas montañas calizas con superficie de arenas blancas (oolitos). Os recomiendo sin duda subir hasta la ermita de Nuestra Señora de la Sierra, donde hablando de privilegiados miradores se encuentra ni más ni menos que el conocido como Balcón de Andalucía. Podéis imaginar que la panorámica circular que se disfruta desde sus 1.217 metros es impresionante, llegando la vista hasta Sierra Nevada.

Durante la subida desde la carretera A339 (carretera que parte en dos mitades al geoparque) se atraviesa el enorme lapiaz de Los Lanchares, se goza de una vista privilegiada del polje o Nava de Cabra. Muy cerca de donde empieza la subida pasa la senda que lleva hasta Fuente de Jarcas, una interesante cantera romana. Gran parte del agua infiltrada en el lapiaz aparece en la localidad de Cabra (en el paraje Fuente del Río), tras un recorrido subterráneo de 5 kilómetros. Estos nacientes o manantiales kársticos son una constante en la zona. El lapiaz se caracteriza por una serie de acanaladuras, algunas muy afiladas, que se forman por la acción erosiva del agua enriquecida con CO2 y ácidos húmicos, que disuelve la roca caliza desnuda. La roca caliza de Cabra es llamada nodulosa rojiza y conocida popularmente como el “mármol rojo de Cabra”. Se explotó en zonas como Los Lanchares y El Cortaero, además de Fuente de Jarcas.
Cantera romana Fuente de Jarcas
Paisajes entre Carcabuey y Rute


De regreso a la A339 continuad hasta Carcabuey, muy cerca del punto donde inicié el relato del recorrido. Desde esta localidad se cruza otra parte de las sierras por carreteras locales hasta Rute, en el extremo suroeste del geoparque. Los paisajes de olivos y bosque mediterráneo de las sierras de Rute y Horconera, en el que sobresalen las máximas alturas de este espacio natural (La Tiñosa, con 1570 m. altitud, que es además el techo de Córdoba), siempre sorprenden. Finalmente os recomiendo llegar hasta Iznájar, dominando el mayor embalse andaluz, y completar la ruta circular que lleva a Priego. Una ruta de “ecotouring geológico” imprescindible.

viernes, 29 de mayo de 2015

Pinsapar de Grazalema, uno de los bosques más interesantes de Europa

 
Entrando al pinsapar de Grazalema, con el pico Torreón al fondo.
Fruto del aislamiento que ha sufrido la especie tras la última glaciación (hace unos 15.000 años), los pinsapos han podido sobrevivir a la extinción formando pequeños bosques o rodales en algunos enclaves concretos del sur de Andalucía, en las provincias de Cádiz y Málaga, donde se levantan poderosas las sierras Occidentales de la Cordillera Bética: la Sierra de Grazalema, la Sierra de Ronda y la Sierra Bermeja, ofreciendo características ecológicas muy parecidas a las que había en el pasado en buena parte de Andalucía. 

La presencia de pinsapos es uno de los recursos naturales más importantes a la hora de proteger estas montañas como Reserva de la Biosfera Sierra de Grazalema (Cádiz-Málaga), Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves (Málaga) y el Paraje Natural Los Reales de Sierra Bermeja (Málaga).

Existen varias especies de abetos que presentan su área de distribución en la región Mediterránea. Muchas de ellas, constituyen en la actualidad bosques relictos de lo que hace miles de años era sin duda un área de distribución mediterránea mayor. La península Ibérica presenta la particularidad de poseer dos de estas especies de abetos: el abeto blanco y el abeto pinsapo, que son por cierto contrapunto en cuanto a requerimientos naturales para estas coníferas. El abeto blanco (Abies alba) crece en Pirineos, mientras que el abeto pinsapo (Abies pinsapo) crece exclusivamente en el sur de Andalucía. Tienen en común, eso sí, que ambas especies presentan unas necesidades de humedad notables, creciendo en zonas con marcada diferencia de temperaturas entre el verano y el invierno.  En el caso del pinsapo, árbol piramidal qe alcanza los 25 metros de altura, se caracteriza por vivir en un clima con marcada aridez estival, con poblaciones residuales, aisladas y dispersas. Si bien la verdadera explicación de su presencia en determinadas zonas de las mencionadas sierras andaluzas es la elevada pluviosidad del clima mediterráneo en el que viven, por encima de 2.000 mm anuales. Crecen sobre todo en las vertientes norte de las sierras, donde llegan a formar bosques como el que hoy quiero mostraros. Se trata del Pinsapar de Grazalema, donde este esbelto abeto se extiende a lo largo de 400 hectáreas. 
Acículas de disposición helicoidal. Las piñas estarán formadas en otoño.

Para llegar hasta este denso bosque de pinsapos es preciso caminar. Se hace a través de la conocida como Ruta del Pinsapar, entre Grazalema y Benamahoma. Una ruta senderista que parte de la zona de Los Arenales, a un par de kilómetros de Grazalema por la carretera a Zahara de la Sierra en dirección al puerto de las Palomas, permite recorrer los 10,5 kilómetros (ida; 4 h. 30 min.) del trazado que separan el punto de partida del final en el pueblo de Benamahoma. 

La ruta ofrece una buena muestra de vegetación mediterránea (sobre todo en zonas de solana) con abundantes quejigos y encinas, y se adentra en el pinsapar que crece en la vertiente norte de la sierra de las Cumbres y la sierra del Pinar, al pie del Torreón (1.654 m.) –techo de la provincia de Cádiz, al resguardo que proporciona la sierra y donde las condiciones de evaporación de la humedad son menores (aspecto muy importante sobre todo en verano). Las panorámicas están garantizadas sobre estos paisajes de dolomías y calizas desde varios puntos del recorrido (como el Puerto de las Cumbres). Lo más recomendable es dormir en Grazalema y hacer la ruta en sentido Benamahoma.
Entre la vegetación mediterránea del puerto de las Cumbres, camino del pinsapar.

Un dato muy importante a tener en cuenta es que para realizar la ruta, que transcurre por zona de Reserva, es preciso obtener el permiso correspondiente en la oficina del Parque Natural (a través de la web) y hacerlo en la época habilitada para recorrerlo.
El Pinsapo alcanza los 25 m. altura y tiene forma piramidal


La presencia del pinsapo y el carácter amenazado del árbol, tanto como especie en Andalucía como cuando forma bosques (es hábitat de interés comunitario para la Directiva Hábitat). 
Lagartija colilarga occidental,  endemismo ibérico.

La buena noticia para despedir el post es que, gracias a la reducción de sus principales amenazadas (ligadas a la actividad humana fundamentalmente), las masas de pinsapo andaluzas están en ligero aumento.

domingo, 19 de abril de 2015

Dónde ver Lobos marinos de las Galápagos


Las islas Galápagos (Ecuador) atraen a los naturalistas como un enorme imán de la naturaleza. Sin duda uno de los paraísos del mundo que inspiraron en su día este blog. Este rincón perdido en el Pacífico tiene a Darwin y las enormes tortugas terrestres o galápagos a sus principales embajadores, pero cuando uno pisa por primera vez las islas queda irremediablemente enamorado de sus paisajes volcánicos, de sus playas de arena blanca, y del resto de su fauna, espectacular en todos los grupos. Las aves, con rarezas como los cormoranes sin alas, o los reptiles, con iguanas que nadan y bucean en el mar –además de las mencionadas tortugas gigantes terrestres. Todo en Galápagos es único y diferente. Un mundo rebosante de endemismos.

Y cuando uno llega a Galápagos se sorprende también por la presencia de lobos marinos en casi cualquier punto y, se sorprende todavía aún más, por la indiferencia que muestran ante la presencia humana.  Como el resto de los animales, todo sea dicho. Es por ello que uno puede compartir arena en la playa con algunos de ellos, ver cómo descansan en las rocas volcánicas, o mejor aún, darse un baño con ellos.  Especialmente con las hembras y las crías, mucho más jugetonas. Los machos dominantes cumplen su papel de vigilar celosamente su territorio y harén. Recuerdo con especial cariño los momentos con los lobos marinos  de las Galápagos en la bahía Gardner de la isla Española, donde hubo sesión de arena y baño compartido.



En Galápagos se pueden observar dos especies diferentes: el lobo marino o león marino de las Galápagos (Zalophus wollebacki), pariente del lobo marino de California, y el Lobo de los pelos. Del primero, el más interesante desde el punto de vista de la biodiversidad pues se trata de un endemismo exclusivo de estas islas, quedan aproximadamente unos 50.000 ejemplares y andan estos días con la sangre revuelta, pues está a punto de iniciarse su periodo reproductor, que va de mayo a enero del año siguiente). A lo largo del archipiélago existen multitud de puntos donde se pueden observar pero sin duda los mejores son loberías como las de las islas Floreana o San Cristóbal, también Isla Lobos (a 1 hora de Puerto Baquerizo Moreno) y la bahía Darwin en isla Genovesa